Los diarios en la literatura
Encuentro este texto de Enrique Baltanás, "El porqué de los diarios en la literatura española del postfranquismo", Revista Ades formato PDF, perfectamente aplicable a los blogs.
"Cuando la Quimera se ha revelado una quimera, cuando el Sujeto de la Historia ha dejado de tiranizar a los sujetos históricos para dejarlos desenvolverse como individuos, cuando se ha llegado a descubrir que el único argumento de la vida es pasar el rato, este rato tan corto, ¿qué mejor cosa se puede hacer que llevar un diario? Claro que para llevar un diario, un diario literario, hace falta muchísima imaginación. Por eso yo no escribo diarios, sino novelas".
"Cuando la Quimera se ha revelado una quimera, cuando el Sujeto de la Historia ha dejado de tiranizar a los sujetos históricos para dejarlos desenvolverse como individuos, cuando se ha llegado a descubrir que el único argumento de la vida es pasar el rato, este rato tan corto, ¿qué mejor cosa se puede hacer que llevar un diario? Claro que para llevar un diario, un diario literario, hace falta muchísima imaginación. Por eso yo no escribo diarios, sino novelas".
He tenido tantos llamados telefónicos y mi casilla de mail ha quedado bloqueada por tantos correos pidiendo al
Algunos
La Revista Sur en una edición digital basada en la edición de Buenos Aires, 1931. Contiene los cuatro primeros números de dicho año, publicados bajo la dirección de la escritora Victoria Ocampo. Preparados por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Algunos sitios con libros digitalizados y gratis:
A veces, "la Red" nos trae sorpresas como esta:
Mi tía completó su educación en Europa como su hermano mayor. Tomo como punto de partida este acontecimiento para tratar de analizar el por qué, las razones, los fundamentos por los cuales incurre en regalar libros para los cumpleaños de sus sobrinos, o al menos para el mío. La Tía pretende europeizarnos, no hay duda. Pero hay límites.
Encontré esta inscripción garabateada con lápiz en un viejo ejemplar de la biblioteca familiar,
"Me moriré en París..." dice
Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. "No dejes de ir a visitarlo -me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dar gusto conocerte." Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.